Eduardo Milán y José María Espinasa recordaron en el último día de actividades de la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México 2018 (FIL Zócalo) al poeta francés Saint-John Perse (1987-1975), nacido en la isla Guadalupe, entonces dependencia del Imperio Colonial Francés en las Antillas.

En el Foro Sergio Pitol los promotores culturales explicaron que el ganador del Premio Nobel de Literatura 1960 marcó una influencia importante en los poetas a partir de los años cincuenta y en la actualidad, especialmente en escritores del Caribe, invitados de honor en el encuentro editorial, y mexicanos.

Espinasa recordó que fue a partir de las traducciones al español de los textos de Perse, realizadas por el escritor colombiano Jorge Zalamea, que los escritores caribeños empezaron a sentir admiración por el poeta francés —en especial los cubanos—, primero por sentirse identificados, porque Saint-John Perse nació en la isla Guadalupe y además por la vivacidad y afinidad con la naturaleza que mostraba en sus obras.

El escritor uruguayo Eduardo Milán destacó la labor de Perse como traductor, diplomático y poeta innovador. “En los años veinte, época en que en el mundo Occidental ya habían ocurrido sucesos importantes como la Primera Guerra Mundial y en una época marcada por el fascismo, Perse fecunda a la poesía, pues mientras los demás poetas escribían en tono como si el mundo fuera a acabarse, él no pierde ese positivismo que lo caracterizaba”, señaló.

Durante la charla rememoraron escritores influenciados por el autor de Exilio (1944) y Vientos (1960), como Fernando Montes de Oca, Coral Bracho, David Huerta, José Luis Rivas, Fernando Ruiz Granados o Sergio Magaña, por mencionar algunos.

“La presencia de Perse en la literatura mexicana es también muy importante para entender a la poesía mexicana, pues se trata de un autor que celebra al mundo. Los poetas del Caribe y nacionales se distinguen por una vitalidad y principio de celebración común, es por ello que esa poesía sobrevive, porque es apasionante”, agregó Milán.

Luego de la lectura en voz alta de Eduardo Milán del poema Anábasis de la traducción de Jorge Zalamea, José María Espinasa finalizó invitando al público a releer a Saint-John Perse y a los que no lo conocían a leerlo y disfrutarlo.

Recuerdan al autor de Negro Bembón

 

Nicolás Cristóbal Guillén Batista (1902-1989) reivindicó la cultura de las raíces africanas de Cuba, por lo que su vida y obras fueron recordadas en la FIL Zócalo con una charla en el Foro Sergio Pitol, que estuvo en manos del guionista y dramaturgo Patricio Gómez Garcés y del poeta Josué Ramírez.

A través de “Canto Negro”, pieza incluida en el poemario Sóngoro consongo, Patricio Gómez Garcés dio a conocer el estilo característico del poeta cubano que lo hizo merecedor del primer Premio Nacional de Literatura en Cuba en 1983.

“Mucho de lo que Guillén reflejaba era la relación muy cercana con sus raíces. Él decía que escuchar el término afrocubano era una redundancia y eso está plasmado en sus letras”, expresó Gómez Garcés al describir los versos de quien fuera conocido como el mayor literato del son y ritmo de su país.

De acuerdo con el guionista, el también autor de Negro Bembón pretendía que su literatura no sólo les recordara a los negros de donde vienen, sino enaltecerlos y hacerles ver a donde tienen que ir. Además, Gómez Garcés enalteció la honestidad del escritor al hablar sobre la imagen de una persona negra, sin “santificarla”, pero tampoco haciéndola menos.

Josué Ramírez mencionó que “los poetas que logran profundizar en las naturalezas lingüísticas son lo que conocen bien a su pueblo, hablamos de tradiciones y lenguaje vivo, uno camina por Cuba y escucha a la gente hablar y ahí está Nicolás Guillén”.

La charla concluyó con la lectura de un fragmento de las rimas que el poeta cubano tituló España, poema en cuatro angustias y una esperanza; Patricio Gómez Garcés fue quien recitó para los asistentes “Angustia cuarta”, dedicadas al prosista español Federico García Lorca.

Conversan sobre derechos de los afrodescendientes en México y el Caribe

 

En el Foro Huberto Batis se realizó la charla “Resistencias anticoloniales: la lucha por los derechos de las personas afrodescendientes en México y el Caribe”, presentada por María Elisa Velázquez, coordinadora nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y Cristina Masferrer León, de la Dirección de Etnología y Antropología Social, del INAH.

Al estar dedicada esta edición a las “Letras del Caribe” y con el lema “Derechos y libertades”, las especialistas comentaron el aporte africano que ha realizado en la construcción y el devenir de la sociedad mexicana al consolidar un entramado entre indígenas y europeos.

Por medio de imágenes recordaron a todos aquellos que fueron arrancados de su continente para ser traídos a América en calidad de esclavos durante la época Colonial y que por mucho tiempo fueron invisibilizados, discriminados y sometidos a trabajos duros en minas y haciendas y en los casos de mujeres, niñas y niños como cocineros y nanas, entre otras actividades.

De acuerdo con María Elisa Velázquez, en 1542 quedó prohibida la esclavitud de indígenas —excepto para aquellos que se negaran a someterse a la colonización española—, por lo que en el caso de a México durante la época Colonial llegaron entre 200 y 250 mil africanos de distintos grupos étnicos como los mandingos, wolofs, hutas, luba, entre otros, traídos como esclavos.

Cristina Masferrer León habló sobre los personajes con ascendencia africana que han sido importantes en la historia del país. “Recordamos a hombres como José María Morelos y Pavón, que fue afrodescendiente y llegó a convertirse en el segundo presidente de México y recordado por abolir la esclavitud, así como mujeres, entre ellas, Carmen Robles, quien participó en la Revolución Mexicana; en materia de arte, el pintor Juan Correa, que innova en dejar de pintar ángeles únicamente rubios”.

La especialista señaló que actualmente los grupos afrodescendientes se concentran en Veracruz, Oaxaca y Guerrero.

Remarcaron que en la capital persiste el racismo pese a la declaratoria como Sitio de Memoria de la esclavitud de las poblaciones africanas y afrodescendientes a la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad México, otorgada el 23 de agosto por el INAH y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a través del proyecto internacional “La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad y patrimonio”.

En este sentido hicieron un llamado al público en general para acabar con la discriminación en México y en todo el Caribe. “Si cada uno de ustedes busca en sus antepasados, encontrará que tiene descendencia africana, el racismo es ir en contra de nosotros mismos”, finalizó María Elisa Velázquez.

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