CDMX 6 de enero del 2021.- La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), realizó un conversatorio, en conmemoración del 106 aniversario de la promulgación de la Ley Agraria de 1915, en el que se discutieron temas como la influencia del Zapatismo en esta legislación, la vigencia del sector agrario en el Siglo XXI; así como los retos y perspectivas que tiene el sector; por ejemplo, la inclusión real de las mujeres en el trabajo, representación y titularidad de la tierra.

CDMX 6 de enero del 2021.- La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), realizó un conversatorio, en conmemoración del 106 aniversario de la promulgación de la Ley Agraria de 1915, en el que se discutieron temas como la influencia del Zapatismo en esta legislación, la vigencia del sector agrario en el Siglo XXI; así como los retos y perspectivas que tiene el sector; por ejemplo, la inclusión real de las mujeres en el trabajo, representación y titularidad de la tierra.

Román Meyer Falcón, titular de la Sedatu, destacó que es indispensable respetar las diferencias y las lógicas del México rural y urbano, entendiendo que son dos mundos distintos que pueden complementarse e impulsarse mutuamente; además, destacó que los ejidos y comunidades cuentan con la fortaleza de las mujeres, las y los jóvenes, quienes pueden impulsar una nueva dinámica al interior de ellas.

“En el mundo rural y agrario, tenemos la gran responsabilidad de fortalecer a las comunidades, la vida comunitaria y productiva de estas. Como Estado mexicano tenemos que buscar los mecanismos para que el intercambio de información y esfuerzos de las diferentes instituciones, aseguren esa vida comunitaria; que tenga un sustento social, económico y gran parte de esa responsabilidad está en las manos de las y los jóvenes y de las mujeres; son nuestra gran oportunidad”, declaró.

A propósito de la influencia del Zapatismo en la Ley Agraria de 1915, Plutarco García Jiménez, director en jefe del Registro Agrario Nacional (RAN), recordó que el Plan de San Luis con el que Francisco I. Madero convocó a las armas en 1910, contemplaba entre sus demandas la restitución de tierras a sus antiguos poseedores, lo que atrajo a los agraristas magonistas de Morelos quienes apoyaron el levantamiento revolucionario y a la candidatura presidencial de Madero; sin embargo, las conversaciones entre Madero y Emiliano Zapata sobre la devolución de las tierras no tuvieron en éxito esperado por El Caudillo del Sur y ya siendo presidente Madero, exigió a Zapata deponer las armas.

“La ley del 6 de enero de 1915, además de crear la figura de restitución y dotación, tiene el acierto de haber creado las comisiones agrarias en sus artículos cuatro y quinto, a nivel nacional, como en los estados; así como los Comités Particulares Ejecutivos, figuras que persistieron por muchos años y facilitaron la operación del reparto de tierras”, detalló.

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El subsecretario de Ordenamiento territorial, David Cervantes Peredo, explicó que lo ocurrido en el periodo neoliberal en el campo, debe poner en el debate nacional y central de la actual administración, la recuperación de la tierra.

“La propiedad colectiva y cómo recuperar el concepto de la tierra con su componente social, cultural y productivo. Creo que este es uno de los grandes retos que tenemos en este proceso de transformación del país”, abundó.

En su mensaje, Luis Rafael Hernández Palacios Mirón, titular de la Procuraduría Agraria (PA), agregó que el neoliberalismo dejó como saldo en la parte social del campo mexicano, pobreza, marginación, migración, exclusión y envejecimiento de los titulares de derechos, pues de acuerdo a datos censales, más de 40% de ellos son mayores de 60 años, lo que impacta de manera directa en la productividad, la falta de participación en las asambleas ejidales y comunales; así como en la cohesión social.

“Se estima que 25% de quienes trabajan la tierra del sector social son mujeres, reemplazando a adultos mayores titulares de derechos o migrantes. Esto también afecta la cohesión porque se convierten en productoras para el abastecimiento doméstico, pero no tienen participación en las asambleas. Por eso hemos impulsado dos programas fundamentales: el relevo generacional para permitir que jóvenes reciban el acceso a la participación en los núcleos y el disfrute de la tierra y garantizar el acceso y participación de las mujeres en las asambleas”, explicó.

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