CDMX a 27 de diciembre del 2020.-La Utopía Libertad, al costado del Reclusorio Oriente, será un oasis de la naturaleza en la zona urbana, pues se emplearán sistemas de construcción ancestrales y materiales alternativos y amigables con el medio ambiente y tendrá instalaciones deportivas, culturales, recreativas y de enseñanza sustentables, afirmó la alcaldesa Clara Brugada Molina al presentar el proyecto de esta obra que se edifica en un predio de 40 mil metros cuadrados y beneficiará a más de 254 mil habitantes de 33 colonias.

CDMX a 27 de diciembre del 2020.-La Utopía Libertad, al costado del Reclusorio Oriente, será un oasis de la naturaleza en la zona urbana, pues se emplearán sistemas de construcción ancestrales y materiales alternativos y amigables con el medio ambiente y tendrá instalaciones deportivas, culturales, recreativas y de enseñanza sustentables, afirmó la alcaldesa Clara Brugada Molina al presentar el proyecto de esta obra que se edifica en un predio de 40 mil metros cuadrados y beneficiará a más de 254 mil habitantes de 33 colonias.

Esta será una Utopía innovadora desde su construcción, pues parte de los materiales ya se elaboran en la propia Utopía como son los adobes hechos de arcilla, limo, arena, paja y agua; bloques o tabiques y láminas de botellas de pet y plástico reciclados, botellas de vidrio para decorar muros, así como bambú para estructuras y muebles, subrayó la alcaldesa al mostrar la maqueta de esta obra que inició en este año y concluirá en 2021.

Clara Brugada tomó parte en la elaboración de adobes de arcilla al sumarse a los trabajos de batido de la mezcla y después su elaboración en los moldes llamados adoberas y convocó a los vecinos de las colonias aledañas a esta obra, como Congreso Agrarista Mexicano, Puente Blanco, Francisco Villa, entre otras a sumarse cada fin de semana a fabricar estos bloques, lo que permitirá realizar trabajo comunitario y aprender sobre formas milenarias de edificación.

También anunció la apertura de un centro de reciclaje para que toda la población aporte botellas de pet y plásticos para su reciclaje y elaboración de tabiques que, al igual que los adobes, se utilizarán en muros divisorios principalmente, donde podrán durar muchas décadas en servicio y al final de su vida útil, los adobes se conviertan en tierra y se puedan quedar en el mismo lugar donde han servido, sin tener que buscar un sitio final de depósito como en el caso del cascajo.

Durante la presentación del proyecto de la Utopía Libertad, ubicada sobre la avenida Río Nilo, esquina con avenida Reforma, al norte del Reclusorio Oriente, la alcaldesa destacó que las características del suelo en esta zona, donde hay una multitud de grietas, determinó que los diseñadores de la obra plantearán trabajar con materiales ligeros, amigables con el medio ambiente, pero con la garantía de su resistencia y seguridad para los usuarios.

Esto, subrayó, también da la oportunidad de hacer un reconocimiento y mostrar la conjunción de etnias de prácticamente toda la República que existe en Iztapalapa. Aquí “tenemos la conjunción de muchas sangres del país es el municipio seguramente con mayor diversidad de población y queremos recuperar todas estas técnicas ancestrales para construir y convertir este gran complejo en una escuela viviente, donde la población pueda llegar y saber cómo está construido con materiales que no dañan el medio ambiente”.

Los adobes, por ejemplo, son usados desde hace más de 8 mil años por distintas culturas en varias partes del mundo y tienen una durabilidad de muchas décadas. Parte de los materiales para elaborarlos son traídos de Ixtapaluca y Jilotepec, Estado de México, donde la arcilla y otros agregados reúnen las características necesarias para estas piezas y la paja es de Puebla. El pet y plástico se encuentra en prácticamente toda la ciudad.

La alcaldesa destacó que además de la construcción, las instalaciones tienen un importante compromiso medioambiental. Se contará con un sistema de estanques interconectados por un riachuelo en cuya orilla podrán caminar los visitantes para recorrer el resto de equipamiento, que incluye huertos urbanos, chinampas, aquaponia e hidroponía para producir alimentos, granja interactiva, cocina saludable y farmacia de homeopatía.

También se fomentará el conocimiento y cuidado de animales en peligro de extinción con la existencia de un ajolotario, un tortugario y un mariposario, así como una granja interactiva. Además, se tendrá una biopiscina recreativa, cuya principal característica será que la limpieza del agua es por medio de plantas y materiales para la filtración y purificación del líquido.

Continuará el impulso a la diversificación de la enseñanza y práctica de deporte en Iztapalapa, pues la Utopía Libertad tendrá un mini golf, tren lúdico y dos canchas de tenis, que terminará con el mito de que hay disciplinas deportivas sólo para la población de altos recursos económicos. También habrá trotapista de tartán y alberca semiolímpica.

Esta Utopía también se distinguirá por contar con un observatorio y un planetario para la difusión del conocimiento astronómico y despertar en los niños y jóvenes el interés por las ciencias espaciales, lo que podría dar como resultado la formación de investigadores en este campo de las ciencias surgidos de Iztapalapa, donde es necesario desarrollar el talento de su población para cambiar el rostro de la demarcación.

Y en concordancia con el resto de las utopías, ésta contará con casa de las emociones, casa de día para adultos mayores, rehabilitación para personas con discapacidad, temazcales y casa de la mujer; así como los espacios para la enseñanza de artes como música, danza, teatro, pintura, entre otras actividades que serán de gran utilidad para los habitantes de todas las colonias aledañas que hasta ahora no cuentan con espacios públicos.

Con obras de este tipo estamos transformando Iztapalapa para que los niños, jóvenes, mujeres y toda la población gocen del espacio público y no haya pretexto para no practicar deportes y actividades cultura. “Estamos dejando de ser traspatio y nos convertimos en vanguardia de la Ciudad de México”, concluyó Clara Brugada Molina.