Ciudad de México, 18 de diciembre del 2020.- Las emisiones provenientes del funcionamiento de los edificios en el mundo alcanzaron su nivel más alto en 2019, de acuerdo con un nuevo informe publicado hoy, el cual destaca que el sector está desaprovechando su enorme potencial para frenar el cambio climático y contribuir significativamente a los objetivos del Acuerdo de París.

Ciudad de México, 18 de diciembre del 2020.- Las emisiones provenientes del funcionamiento de los edificios en el mundo alcanzaron su nivel más alto en 2019, de acuerdo con un nuevo informe publicado hoy, el cual destaca que el sector está desaprovechando su enorme potencial para frenar el cambio climático y contribuir significativamente a los objetivos del Acuerdo de París.

Los paquetes de recuperación ante la pandemia de COVID-19 brindan la oportunidad de impulsar la renovación profunda de edificios y la creación de estándares de desempeño para las nuevas obras con el fin de reducir rápidamente las emisiones.

La próxima actualización de los compromisos climáticos en virtud del Acuerdo de París, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), también ofrecen una oportunidad para perfeccionar las medidas existentes e incluir metas más ambiciosas.

De acuerdo con el Informe de estado global 2020 sobre los Edificios y la Construcción, de la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), si bien el consumo global de energía de los edificios se mantuvo estable de un año a otro, las emisiones de CO2 relacionadas con la energía aumentaron a 9,95 GtCO2 en 2019. Este incremento se debió a que el uso directo de carbón, petróleo y biomasa tradicional fue mayormente reemplazado por el uso de electricidad, que tiene un mayor contenido de carbono debido a la alta proporción de combustibles fósiles utilizados en la generación.

En total, el sector produjo 38% de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía si se consideran las emisiones de la industria de la construcción y las emisiones vinculadas a la operación de los edificios.

“El aumento de las emisiones en el sector de los edificios y la construcción enfatiza la necesidad urgente de una estrategia triple para reducir agresivamente la demanda de energía en las áreas construidas, descarbonizar el sector energético e implementar estrategias de materiales que reduzcan las emisiones de carbono del ciclo de vida”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

“Los paquetes de recuperación verde pueden ser la chispa que nos hará avanzar rápidamente en la dirección correcta. Transitar hacia un sector de edificios y construcción bajo en carbono ralentizará el cambio climático y generará importantes beneficios para la recuperación económica, por lo que debería ser una prioridad clara para todos los gobiernos”, agregó Andersen.

Con el fin de encaminar al sector hacia la neutralidad de emisiones para 2050, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que para 2030 las emisiones directas de CO2 de los edificios deben disminuir 50% – y 60% en el caso de las emisiones indirectas-. Esto equivale a una caída de las emisiones de alrededor de 6% anual hasta 2030, una proporción cercana al 7% de reducción de emisiones que experimentó el sector energético mundial a causa de la pandemia en 2020.

Según el nuevo Rastreador Climático de GlobalABC, que considera medidas como la inversión en eficiencia energética y la proporción de energía renovable en los edificios, la tasa de mejora anual está disminuyendo y, más específicamente, se redujo a la mitad entre 2016 y 2019. Para que el sector de los edificios se encamine hacia la neutralidad de emisiones para 2050, todos los actores de la cadena de valor deben aumentar hasta cinco veces las acciones de descarbonización y su impacto.

Aunque el progreso en los esfuerzos de eficiencia no se ha mantenido a la par con el crecimiento del sector, hay señales positivas y oportunidades para ponerse al día con la acción climática, según el informe.