CDMX 4 de enero del 2020.-Es improbable que las cartas de los niños lleguen a manos de los Reyes Magos en globos de poliuretano, látex o metálicos inflados con helio, ya que según diversas fuentes caen cientos y hasta miles de kilómetros lejos de donde fueron soltados. Lo peor es que tardan meses y hasta 450 años en degradarse.

CDMX 4 de enero del 2020.-Es improbable que las cartas de los niños lleguen a manos de los Reyes Magos en globos de poliuretano, látex o metálicos inflados con helio, ya que según diversas fuentes caen cientos y hasta miles de kilómetros lejos de donde fueron soltados. Lo peor es que tardan meses y hasta 450 años en degradarse.

Lo mejor es recurrir al tradicional envío de cartas a los Reyes Magos, colocándolas directamente en los zapatos o en el árbol de Navidad.

Es más factible que los coloridos globos, ya reventados por la radiación solar o por una rama de árbol, alguna instalación eléctrica o de otro tipo, lleguen al tracto digestivo de algún animal marino o terrestre, al ser confundido como alimento.

Pero son los animales acuáticos –peces, reptiles, aves y mamíferos– los especialmente sensibles a esta problemática. Las tortugas marinas son un caso emblemático, ya que confunden los globos como alimento, lo que les causa obstrucción intestinal lesiva a su mucosa; esto altera su funcionalidad, dificulta el flote al impedir la evacuación e imposibilita a las tortugas sumergirse para huir de sus predadores y alimentarse normalmente, lo que las debilita y conduce a la muerte tras una lenta agonía.

Un globo afecta asimismo la migración de las tortugas marinas, movilización que es vital para su crecimiento, alimentación, reproducción, crianza y búsqueda de zonas más benignas al presentarse cambios bruscos de temperatura.

También es frecuente que los hilos que sostienen un globo atrapado en cables o cuerdas se enreden en alas, aletas, picos o patas de las especies salvajes, y que al querer liberarse de esas redes y nudos sean destrozados sus picos, dedos o extremidades, lo que les causa mutilaciones, enfermedades y, finalmente, la muerte.

Organizaciones No Gubernamentales argentinas como Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Aves Argentinas, Vida Silvestre, Fundación de Historia Natural, Fundación Patagonia Natural, Prictma, Fundación Inalafquen y Fundación Cabure-í, han advertido que los globos no van al cielo, sino al mar, y generan un problema de la basura estudiada y documentada por distintos centros de conservación.

Para el Día de Reyes, o para celebraciones al aire libre, recordemos que los globos inflados con helio, ya sean de poliuretano, látex o metal, son de un solo uso, y no constituyen un artículo de primera necesidad. Sin embargo, es muy grave el daño ecológico que causan al ser liberados al aire libre, porque matan dramáticamente a especies de fauna que comparten el planeta con los seres humanos.