CDMX 14 de enero del 2021.-Entre los productos más utilizados en el mundo están las pilas, que son fuente de energía para el funcionamiento de equipos diversos. Sin embargo, su manejo inadecuado una vez que se desechan los convierten en residuos peligrosos causantes de daños al ambiente y a la salud de la población.

CDMX 14 de enero del 2021.-Entre los productos más utilizados en el mundo están las pilas, que son fuente de energía para el funcionamiento de equipos diversos. Sin embargo, su manejo inadecuado una vez que se desechan los convierten en residuos peligrosos causantes de daños al ambiente y a la salud de la población.

La Guía para el Consumo y Manejo Sustentable de Pilas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señala que en nuestro país cada habitante consume en promedio seis pilas primarias o no recargables al año, las cuales al ser desechadas se clasifican como residuos peligrosos o de manejo especial, en función de la cantidad de metales pesados que contengan.

De acuerdo con la normatividad ambiental federal vigente, las pilas que se convierten en residuos peligrosos contienen óxido de mercurio (Zn-HgO) y níquel-cadmio (Ni-Cd), según la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), y las de zinc-óxido de plata (Zn-Ag2O), conforme a la NOM-052-SEMARNAT-2005.

El trabajo de los diferentes niveles de gobierno, así como el conocimiento y el uso responsable son fundamentales para reducir el impacto y riesgo asociado a los residuos de este tipo de productos.

Son tareas del gobierno federal para la gestión adecuada de estos residuos: el registro de los planes de manejo, la autorización de prestadores de servicio, la formulación y ejecución de los planes de manejo por parte de los grandes generadores y de productores, importadores, exportadores y distribuidores de pilas a base de mercurio o de níquel-cadmio, así como la gestión integral de los residuos peligrosos provenientes de pequeños y microgeneradores.

A su vez, los gobiernos estatales y municipales tienen la responsabilidad de desarrollar programas para el manejo de residuos de pilas que no estén catalogados como peligrosos. Por su parte, los productores, importadores, distribuidores y comercializadores deberán formular y ejecutar planes de manejo de productos que al desecharse se conviertan en residuos peligrosos o de manejo especial.

Al consumidor final le corresponde conocer el manejo adecuado de las pilas y debe acatar, entre otras, las siguientes medidas:

  • Comprar pilas en el mercado formal y no consumir las que no tienen marcas o especificaciones.
  • Adquirir baterías recargables, de preferencia provistas de tecnología que evite convertirlas en residuos peligrosos.
  • Seguir las instrucciones que aparecen en los empaques.
  • Retirar las pilas de los aparatos eléctricos y electrónicos cuando estos no se estén utilizando, con el fin de evitar que se descarguen de manera innecesaria o que se produzcan escurrimientos.
  • En caso de presentar escurrimientos de material fuera de la carcasa, se deben manejar con precaución, evitar el contacto con la piel y con otros materiales.
  • Reducir el uso de aparatos que utilicen baterías.
  • No depositarlas en tiraderos a cielo abierto y cuerpos de agua.
  • No quemarlas ni desarmarlas.
  • No mezclar los residuos de pilas con otros tipos de residuos.

Para más información consulta:

La Guía para el consumo y manejo sustentable de pilas

Diagnóstico básico para la gestión integral de los residuos 

Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005