CDMX a 27 de diciembre de 2020.- La despedida de un año y el recibimiento del otro es motivo de celebración en prácticamente todos los rincones del planeta, aunque lo hacen de muchas formas diferentes que dependen de las particularidades históricas y culturales en cada país.

CDMX a 27 de diciembre de 2020.- La despedida de un año y el recibimiento del otro es motivo de celebración en prácticamente todos los rincones del planeta, aunque lo hacen de muchas formas diferentes que dependen de las particularidades históricas y culturales en cada país.

Si bien un denominador común determina la reunión familiar y el lanzamiento de fuegos artificiales, por ejemplo, en España comen 12 uvas, una costumbre que data de 1909.

Ese año, productores de Alicante tuvieron gran excedente de su cosecha del fruto y para evitar pérdidas estimularon la venta con la creencia de que ingerirlas justo al término de un calendario trae buena suerte en el próximo.

En Suiza, el sonido de los tambores llena la noche al dar las 12. Desfilan hombres tocando cencerros de vaca en una tradición arraigada y que, según cuentan, sirve para ahuyentar los demonios en las largas noches de invierno.

Además, tiran cucharadas de merengue al suelo, para augurar riqueza durante el año siguiente y se enciende un farol frente a las viviendas.

Pero en Sudáfrica han tenido que eliminar una antigua práctica de botar mobiliario antiguo por las ventanas cada Noche Vieja. En ocasiones se expelían objetos demasiado contundentes.

Entretanto, los habitantes de Dinamarca rompen platos contra la puerta de la casa de los seres queridos, cuantos más se encuentren hechos añico el primer día del nuevo año determina un augurio de prosperidad y bonanza.

Por su parte, el caso de Francia se caracteriza por lo romántico, ya que no solo se brinda con una buena botella de champagne, sino que la tradición establece que a las 12 en punto los novios se besen bajo una rama de muérdago para consolidar su amor.

Los japoneses suelen, una o dos semanas antes de fin de año, realizar una limpieza exhaustiva de los hogares, oficinas y santuarios, para eliminar las impurezas y comenzar el otro calendario con una purificación física y espiritual.

Mientras, comer lentejas constituye toda una tradición en Italia. Se sirven con cotechino, un tipo de embutido cocido. Antaño esas semillas eran consideradas un símbolo de prosperidad y en la antigua Roma se regalaba un saquito con un puñado de estas legumbres para desear riqueza.

La usanza en Filipinas es utilizar ropas con lunares para atraer la buena suerte durante el nuevo año. También los niños saltan después de la medianoche para crecer.

Por cierto, en estos días de fiestas la ropa interior amarilla se vende como pan caliente en varias naciones de América Latina porque recibir el Año Nuevo con tales prendas invoca la prosperidad, el amor y la abundancia.