Morelia, Michoacán. 27 de Octubre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- En México, se encuentran dos de los cuatro geoparques reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en América Latina.

“Los geoparques son zonas de extenso territorio que, debido a su origen o proceso biológico, se revisten de un interés estético, educativo y ambiental, porque hablan de los orígenes y evolución de la vegetación y del ser humano”, afirma el doctor Luis Miguel Morales Manilla, académico del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro del grupo de investigadores de Geografía y Física que asesoran y coordinan proyectos en la Comarca Minera en Hidalgo y en la Mixteca Alta en Oaxaca, que forman parte de la Red Mundial de Geoparques.

La importancia de estos sitios, señala, es que permiten que se conozca más sobre los cuatro mil 600 millones de años del planeta Tierra, los fenómenos geológicos y la evolución del ser humano. A través de las rocas, se puede conocer el clima y preparar a las comunidades para los desafíos locales.

Comarca Minera en Hidalgo

Este geoparque declarado en 2017, abarca nueve municipios de Hidalgo: Atotonilco el Grande, Epazoyucan, Huasca de Ocampo, Mineral del Chico, Mineral de la Reforma, Mineral del Monte, Omitlán de Juárez, Pachuca de Soto y Singuilucan.

Se conforma por una red de 31 geositios donde habita una fuerte conexión histórica entre el territorio, la cultura y la creación de espacios a partir de la minería y metalurgiar.

Algunos de sus sitios más representativos son La Paila, Panteón Inglés, Cerro de las Navajas, Exconvento de San Andrés Apóstol, presa El Cedral y Prismas Basálticos.

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