Pequeños grupos de hondureños avanzan hoy lentamente rumbo a esta capital o hacia la frontera con México, a pesar de que las altas temperaturas del oriente guatemalteco y el cansancio empiezan a dejarles huellas.
A diferencia de la primera caravana, la cual atravesó masivamente Guatemala, estos migrantes caminan dispersos y se les puede ver desde ayer sobre la ruta al Atlántico.

Aunque admiten que han contado con el apoyo de pobladores en su caminata, denuncian que la Policía Nacional Civil coloca retenes en la carretera para bajarlos de los vehículos y obligarlos a continuar a pie.

La presencia de los agentes atemoriza a los conductores y muchos no se animan a subirlos a camiones o furgones, como sucedía en días anteriores.

Por ello, desde el pasado domingo que cruzó Guatemala otro gran grupo hasta este jueves, apenas se encontraban en el departamento El Progreso, región nororiental, de acuerdo con reportes televisivos.

Los hondureños afirman que todos viajan por las mismas razones, la falta de recursos económicos y la escasez de empleo los obliga a buscar en Estados Unidos lo que no encuentran en su patria.

Conforme pasan las horas, se anuncian nuevas caravanas, por lo cual organizaciones humanitarias como las Casas del Migrante, tanto en la zona fronteriza de Tecún Umán como en esta capital, advierten que empiezan a escasear sus provisiones y lanzan llamados a la población para nuevas donaciones.

Según activistas, han atendido a más de 11 mil migrantes, a quienes dieron alimentación, albergue y ropa.

La primera caravana de hondureños salió de San Pedro Sula el 13 de octubre y cinco días después llegó a la frontera con México luego de atravesar Guatemala.

Para la próxima semana se organiza desde El Salvador otra movilización masiva, con salida prevista el venidero 31 de octubre.

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