CDMX a 21 de diciembre de 2020.- ”Es extraordinaria la labor que han hecho los Libro-Clubes de la Ciudad de México. Hay muchos proyectos que tienen la gracia de ser muy importantes, pero no perduran. En cambio, los Libro Clubes van por un cuarto de siglo y creo que han beneficiado a muchas personas contagiándoles el saludable virus de la lectura”.

CDMX a 21 de diciembre de 2020.- ”Es extraordinaria la labor que han hecho los Libro-Clubes de la Ciudad de México. Hay muchos proyectos que tienen la gracia de ser muy importantes, pero no perduran. En cambio, los Libro Clubes van por un cuarto de siglo y creo que han beneficiado a muchas personas contagiándoles el saludable virus de la lectura”.

Así lo consideró el escritor y periodista Juan Villoro durante una charla para celebrar el 22 Aniversario de la Red de Libro Clubes de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, transmitida en vivo ayer viernes por las redes sociales.

En dicho conversatorio –titulado Charlando con Juan Villoro— y entrevistado por los promotores culturales Carla Constantino y Jorge Lavalle, el escritor destacó la importancia de la promoción de la lectura, además de hablar de sus libros y escritores preferidos.

Luego de la lectura de diversos párrafos de textos como El vértigo horizontal (2018) y El libro salvaje (2008), los responsables del Libro Club “Palinuro de México”, Jorge Lavalle, y del Libro Club ”Comunidad de la Memoria”, Carla Constantino, preguntaron al también periodista sobre sus inicios en la lectura, su trayectoria e inspiración.

”En mi casa no había libros para niños, había libros de filosofía y psicología, que eran muy complicados para mí; no había tantas ediciones como las que ahora tenemos, ni buenas traducciones o libros a precios tan bajos. En ese sentido, me parece que ha habido toda una revolución en la industria editorial, porque ahora es uno de los grandes fenómenos culturales de México”, consideró el escritor.

Villoro detalló que a los quince años ingresó a un taller literario gratuito de la Universidad Nacional Autónoma de México, impartido por el ecuatoriano Miguel Donoso Pareja. “Fui refinando mis lecturas a partir de este taller y ahí fue cuando empecé, tratando de reponerme –demasiado tarde– de todo lo que no había leído, ya dispuesto a seguir leyendo de por vida”, dijo.

A pregunta expresa de Carla Constantino sobre por qué decidió empezar a escribir libros infantiles y juveniles, el autor de Dios es redondo (2006) respondió que en 1985 le surgió la idea de dedicarse a la escritura. “Surgió de pronto luego de leer De perfil (de José Agustín). Dije yo también tengo que escribir algo, y surgió con una irresponsabilidad absoluta y sin ninguna idea de lo que estaba haciendo, pero sentí que ese era un camino no solo de lectura sino de escritura. Ya luego pensé en escribir libros para niños, unos quince años después”, añadió.

Sobre sus autores y títulos preferidos indicó que lo que más “consume” son ensayos y biografías. “Eso es lo que más me gusta, pero lo que yo menos escribo es ensayo, escribo más narrativa, ficción, aunque naturalmente hay novelistas, cuentistas, poetas y dramaturgos que atesoro. En cuanto a cantidad, me gustan cosas de información fáctica”, agregó.

En su oportunidad, la entrevistadora Carla Constantino agradeció la charla y le expresó: “Escucharte cuando hablas de la promoción de la lectura es muy motivante, porque alienta nuestra propia labor. De alguna forma, eres el maestro Villoro porque, aunque no tomemos clases presenciales contigo, muchos somos tus alumnos a través de las redes sociales”.

Juan Villoro consideró luego que tanto la literatura como la lectura son actos que se ejercen en soledad: “Pero es una soledad misteriosamente compartida, porque cuando estamos leyendo, estamos dialogando con alguien de otras latitudes, o con alguien que incluso ya falleció. Lo leído se engrandece, mejora, cambia a través de la recomendación o el comentario que le agrega otra persona”, subrayó al considerar importante la continuidad de los Libro Clubes en la capital.

Recomendó que la forma más eficaz de inculcar el gusto por la lectura es “contagiarla, no imponerla”. Contagiarla ocurre –reflexionó– cuando la lectura se convierte en una forma del afecto, es decir, cuando un niño siente que la persona que lo acompaña es una persona que lo quiere y, por quererlo, comparte una historia”, concluyó.

La Red de Libro Clubes de la Secretaría de Cultura capitalina se inauguró en 1998 por el poeta Alejandro Aura. A través de este sistema, personas voluntarias fomentan la lectura en su comunidad con actividades gratuitas, a diferentes tipos de públicos, como el préstamo de libros, narraciones orales, talleres, lecturas en voz alta, entre otras.

Actualmente existen 163 Libro Clubes activos, distribuidos en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, los cuales están comprometidos con las necesidades de su comunidad para estructurar y acompañar procesos de lectura.

El conversatorio Charlando con Juan Villoro está disponible en la página de Facebook del programa: https://m.facebook.com/Reddelibroclubesdelaciudaddemexico/ para disfrute del público en general.