Un diálogo entre el mito y el presente. Arribará a La Tallera El sueño de Laocoonte

CDMX a 17 de Abril de 2018.- A partir de la deconstrucción del relato de Laocoonte y de su representación escultórica, el artista mexicano Erick Beltrán crea una instalación que genera un diálogo entre el mito y el presente a través de diversas figuras míticas del ciclo troyano.

En el proyecto que llegará a La Tallera bajo el nombre de El sueño de Laocoonte, Beltrán forma un atlas icónico a partir de la representación griega que muestra a un sacerdote siendo atacado por una serpiente junto con sus dos hijos a causa de su intento por exponer el engaño del caballo de Troya.

Durante la inauguración, que se llevará a cabo el próximo 14 de abril, el artista llevará a cabo una plática-performance en la que desarrollará los ejes temáticos con los que el público podrá interactuar en la exposición que permanecerá en el recinto hasta el 15 de julio.

Valiéndose del uso del collage, el fotomontaje y diagramas conceptuales —con un tamaño que evoca a los murales de Siqueiros— Beltrán crea telones monumentales que a manera de un catálogo de historias, representan de forma interactiva cinco momentos duales en busca de generar nuevas narrativas a partir de las ya existentes.

Por medio de cinco periódicos bilingües (español/inglés) a disposición del público, se apreciará la estructura teórica de los telones. En tres mesas se distribuirán imágenes de la temática reunidas por el artista. En tótems cada uno será capaz de visualizar una propuesta de lectura de un aspecto del mito. La exposición además incluirá una videoinstalación en la que se proyectará una animación con una colección de íconos que se insertarán en la psique contemporánea.

Los cinco ejes de la muestra se ven establecidos por el caballo de Troya, que representa la máquina de guerra y la entrada de la sociedad a una etapa moderna e industrializada; Laocoonte, vidente y sacerdote troyano que muestra la separación entre lo humano y lo divino; la serpiente, el ser que conoce todas las cosas reales y posibles, que entreteje el discurso de lo visible y lo invisible; los hijos, metáfora del dolor, del pasado y del futuro, e Ilión, otro nombre de Troya que muestra la construcción de la sociedad a partir de la lucha violenta.

El análisis y uso de las imágenes se fusiona con el del lenguaje, intenta desbaratar la lucha del razonamiento verbal contra el excedente poético del lenguaje. La finalidad es reflexionar sobre nuestra posición dentro de esta estructura cultural.

“Desorientados y desunidos, tiramos de los telones para producir otras narrativas que dialogan con los dioses”. Nuestra función como espectadores sería la de interpretar la historia nuevamente, rompiendo las reglas de la tradición, del propio orden discursivo. De esta manera es posible disolver nuestras mitologías.

Con El sueño de Laocoonte Beltrán genera cuestionamientos tales como: ¿Quiénes son los oráculos olvidados condenados a ser devorados por serpientes en el mundo contemporáneo? ¿Cómo utilizar el flujo de imágenes para retratar el territorio? ¿Cómo leer el presente en la corriente eterna de información?

Contra las certezas del presente, Erick Beltrán no teme en crear un aparato icónico y volver a convocar libremente los mitos, no para restaurarlos, sino para configurarlos nuevamente en formas originales y a su vez, originarias.

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