Ciudad de México, 19 de noviembre del 2020.- Las redes fantasmas se han convertido en una de las herramientas que más animales marinos han matado, como a las ballenas, cetáceos que pueden llegar a ser salvados por organizaciones como RABEN; sin embargo, las labores de rescate no son sencillas, ya que hasta ocho horas puede tardar una liberación

Ciudad de México, 19 de noviembre del 2020.- Las redes fantasmas se han convertido en una de las herramientas que más animales marinos han matado, como a las ballenas, cetáceos que pueden llegar a ser salvados por organizaciones como RABEN; sin embargo, las labores de rescate no son sencillas, ya que hasta ocho horas puede tardar una liberación

Hace un año, la imagen de una ballena embarazada conmocionó al mundo. Su cadáver se encontró en la superficie de las Islas Orcadas, en Escocia, y de él emanaba un gran charco de sangre que sólo hacía más visible la red que tenía enredada en la boca y entre sus aletas.

Según declararon los expertos del Plan Escocés de Animales Marinos Varados (SMASS), parece ser que la ballena se enredó con una red fantasma a tal grado que le fue impidiendo nadar y alimentarse, llevándola poco a poco a la muerte.

Esa ballena es sólo uno de los cientos de animales marinos que en todo el mundo pierden la vida debido a una red abandonada.

“Hay un depredador letal en los océanos, un monstruo de creación humana: las redes fantasmas, artes de pesca perdidas o descartadas que permanecen en el mar, causando graves daños”, explica la organización no gubernamental, tras lanzar la campaña #NoMásRedesFantasma.

María José Villanueva, bióloga y directora de conservación de WWF, comparte que las redes se vuelven unas máquinas de matar, literalmente, porque están hechas de materiales muy duraderos, como lo son el nailon y el plástico, llegando a permanecer en la Tierra hasta por 100 años.

Con respecto a su impacto en las ballenas, la también doctora en Ciencias del Mar con enfoque en mastozoología marina, destaca que entre estos animales los que más se llegan a enmallar son las ballenas jorobadas, pues generalmente habitan lejos del agua fría, cerca de las costas, donde usualmente se encuentran las redes.