Ciudad de México, 19 de noviembre del 2020.- La iniciativa parte del proyecto de investigación para la restauración y renovación de la presentación museográfica del bien cultural, cuya extracción ilegal se dio en 1968.

Ciudad de México, 19 de noviembre del 2020.- La iniciativa parte del proyecto de investigación para la restauración y renovación de la presentación museográfica del bien cultural, cuya extracción ilegal se dio en 1968.

En la búsqueda de una metodología adecuada para la restauración y la renovación de su presentación museográfica en el Museo Nacional de Antropología (MNA), un equipo multidisciplinario e interinstitucional, encabezado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha logrado deducir varios aspectos de las características y del contexto original del que fue extraído ilegalmente, en 1968, el llamado “Relieve de Placeres”, una de las obras maestras de la Sala Maya.

Los avances de este proyecto de investigación en torno al friso, elaborado entre los años 450 y 600 d.C., en el periodo Clásico Temprano, se dieron a conocer en el Congreso “El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías”, que se lleva a cabo esta semana, vía remota, a través del canal de INAH TV en YouTube.

El experto del Laboratorio de Documentación y Análisis Tridimensional, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), del INAH, Gilberto García Quintana, recordó que en 1969, un año después de su extracción ilegal por parte de saqueadores estadounidenses, el relieve o “Fachada de Placeres” fue restituido a la nación. Desde entonces forma parte de las colecciones arqueológicas del MNA.

Desde 2018, en esta iniciativa, cuyos objetivos son la conservación, rescate de color y análisis de la imagen de la milenaria fachada —la cual debió ser saqueada de un sitio del sur de Campeche, cercano a la Zona Arqueológica de Calakmul—, confluyen una decena de especialistas adscritos al MNA y a los laboratorios especializados de la CNCPC, así como de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Posgrado en Estudios Mesoamericanos de esa casa de estudios, y del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (Cemca).

Se sabe que al momento de su extracción, el relieve fue cubierto con una capa de polímero sintético, telas y yeso y, posteriormente, fue cortado en 48 secciones, las cuales se embalaron en cajas de madera para ser trasladadas a la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos. El gobierno mexicano logró su retorno en 1969, siendo intervenido por primera vez bajo la dirección del restaurador Carlos Sigüenza.

Cada bloque fue estabilizado individualmente antes de unir el conjunto escultórico, colocando en cada uno un soporte en la parte posterior, hecho de alambrón embebido en cemento y dejando pequeños anclajes al descubierto. Así, el relieve es una superficie modular armada por 48 paneles soldados a una estructura secundaria, la cual se fija al muro poniente de la Sala Maya del MNA, explicó García Quintana en la videoconferencia transmitida en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura.