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Los pianistas María Teresa Frenk y Michael Tsalka interpretarán la obra completa para piano a cuatro manos de Franz Schubert

CDMX a 7 de Febrero de 2018.- La pianista mexicana María Teresa Frenk y el israelí Michael Tsalka emprenderán el reto de interpretar la obra completa para piano a cuatro manos del compositor austriaco Franz Schubert (1797-1828), en el ciclo titulado Una ventana al romanticismo, con el apoyo de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dicho ciclo iniciará este mes de febrero con dos conciertos y los siguientes cuatro se realizarán en enero de 2019 y enero de 2020, informó la intérprete mexicana, quien destacó que la idea es ofrecer al público este tipo de conciertos, que son comunes en Europa más no así en México. “Redescubrir, revalorar dicho legado y acercarlo al público de nuestro país es el reto que emprendemos a partir de este año”, comentó.

Los dos primeros conciertos de la serie –formada por seis– se realizarán los sábados 10 y 17 de febrero a las 11:30 en el Salón de Recepciones del Museo Nacional de Arte, con entrada libre al público en general.

En el amplio repertorio de Franz Schubert destaca de manera especial el dedicado al piano tocado por dos intérpretes o piano a cuatro manos. El musicólogo austriaco Otto Deutsch (1883-1967) realizó la catalogación de esta serie empezando con la Fantasía en sol menor (1810), a la que le dio el número 1, y terminó con la Sonatina D 968, compuesta el mismo año de la muerte del compositor (1828). Durante casi 20 años, Schubert compuso obras en esta modalidad y en géneros muy diversos.

Algunas de esas obras fueron transcritas de sus propias partituras orquestales, otras se inscriben en la temprana música de salón para el consumo en reuniones de amigos de la incipiente burguesía romántica, y otras mucho más ambiciosas, son consideradas las mejores de todo su catálogo.

María Teresa Frenk y Michael Tsalka interpretarán en el primer concierto de la serie (sábado 10) un programa formado por Tres marchas militares op. 51 D 733 (Marcha en re mayorMarcha en sol mayor y Marcha en mi bemol mayor) y la Sonata en do mayor Grand Duo D 812 (Allegro moderatoAndanteScherzo. Allegro vivace yAllegro vivace).

El segundo programa (sábado 17) comprende Cuatro Polonesas op. 75 D 599 (Polonesa en re menorPolonesa en si bemol mayorPolonesa en mi mayor y Polonesa en fa mayor); Rondo en la mayor D 951 y Allegro en la menor, Lebensstürme op. 144 D 947.

Se trata, dijo María Teresa Frenk (México, 1960), de un proyecto a mediano plazo que es presentar toda la obra de Schubert escrita para cuatro manos. Este año coincidimos con una efeméride: los 190 años del fallecimiento de Schubert.

“Este repertorio ocupa una parte muy importante del catálogo de Schubert, quien compuso mucha obra para el lied y luego para piano a cuatro manos, que nos daría seis horas de música. Este repertorio es de un alto nivel de dificultad, por lo que se toca poco, y ese es el interés: hacer la serie completa a lo largo de los próximos tres años, dos conciertos por año con dos programas diferentes, hasta 2020”, explicó la pianista egresada del Conservatorio Nacional de Música.

Es interés nuestro hacer este tipo de música en series completas en México, aseguró, porque casi no se hace, no se tiene esa costumbre, algo que en Europa es muy común. Esas composiciones se usan para clases en escuelas, pero pocas veces se interpretan en conjunto, por su dificultad.

Agregó que es, además, una buena oportunidad para aproximarse al legado de este compositor romántico, más romántico que clásico, que fue admirador de Mozart y de Beethoven, pero el primer romántico absoluto.

“En sus obras están las emociones a flor de piel, y la razón por la que compuso tanto para esta dotación es que él estudió en una especie de internado musical donde llevaban todas las materias obligatorias, pero aparte era una escuela especial para músicos. Por diversión con sus compañeros, tocar a cuatro manos era una buena idea y así pasaban el tiempo cuando no podía salir a sus casas.

“Además, este tipo de música tenía mucha demanda por parte de la sociedad, porque esa era la forma de pasar el tiempo. No había más distracción que reunirse en casas para tocar música y leer poemas, por ejemplo. Esto sucedía en Viena, una ciudad muy cultural. Así pasaban los jóvenes su tiempo de ocio. Era la época de la burguesía y en cada casa había un clavecín o un piano.

“Una tercera razón, de tipo práctico, es que él componía a cuatro manos con la idea de orquestar después esta música, como es el caso del Grand Duo que vamos a tocar en el primer concierto, una obra que trasciende el instrumento y se siente, por la forma en que está escrita y el nivel de volumen, es una obra pensada para orquesta”.

Y expuso: “Teníamos este proyecto el doctor Tsalka y yo porque somos admiradores de Schubert. La serie la hemos dividido en tres años porque él vive en el extranjero y cada uno tiene muchos compromisos como músicos y como académicos. No podemos hacer los seis conciertos en una sola temporada, y no sería muy efectivo porque nos saldría un maratón y creemos que para dar a conocer esta serie es mejor darla en dosis, así lo convenimos”.

Finalmente, indicó que en el proyecto está “bien acompañada” por Michael Tsalka, un pianista e intérprete de teclados antiguos que ha ganado diversos premios y reconocimientos en su carrera. Su repertorio abarca obras de comienzos de la época barroca hasta nuestros días.

Tsalka se presenta con regularidad en escenarios de Europa, Asia, América y Oceanía. Tiene un doctorado en interpretación pianística, una maestría en teclado antiguos y otra en interpretación de música de cámara y acompañamiento.

“Para mí es una gran aventura y un gran gusto tocar esta serie de piano a cuatro manos, justo cuando estoy en medio de un trabajo de tiempo completo como es dirigir una escuela”, concluyó Frenk.

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