Retratar a las figuras femeninas de la escena artística y la vida nocturna de la Ciudad de México es el objetivo central de la exposición Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas, 1920-1960, la cual será inaugurada el jueves 6 de diciembre, a las 13:00 horas, en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Montada en la Sala Internacional del museo, la exposición itinerante “propone mostrar al visitante la oferta heterogénea del espectáculo nocturno en la ciudad de México, de 1920 a 1960. En especial, del que tuvo por espacios de representación a teatros, cabarets, centros nocturnos y salones de baile”, asegura Gabriela Pulido, curadora de la muestra.

La investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH señaló que “las imágenes nos sirven como testimonios de época, para identificar la estética en los usos del cuerpo, los paradigmas morales y la transformación de los espacios de ocio”.

Así, la muestra destaca la expresión de los cuerpos femeninos y su exposición en los principales escenarios de la capital: el teatro de revista y el cabaret. De esta forma, Gabriela Pulido propone una mirada a la evolución de las definiciones femeninas icónicas del espectáculo, dividida en tres etapas: las bataclanas (1920-1940), las rumberas (1940-1950) y las exóticas (1950-1960).

Las bataclanas eran las mujeres que cantaban o bailaban en cabarets de baja categoría, denominación usada despectivamente. Herederas del teatro de revista español, un género escénico dedicado a la comedia, la crítica, la música y el canto. El término fue adoptado del nombre Bataclan, un cabaret parisino a su vez inspirado en la opereta de finales del siglo XIX.

Entre las figuras destacadas de la exposición se recordará a Esperanza Iris, mexicana actriz, cantante y creadora de un teatro en la Ciudad de México, digno de competir con La Scala de Milán. Originaria de Villahermosa, Tabasco, y nacida en 1888, fue conocida en el medio como “La reina de la opereta”. Mujer que revolucionó la forma de hacer teatro en México.

Su trabajo y su contacto con las grandes divas nacionales de las décadas de 1920 y 1930, estará contenido en la exposición a través de la recreación de los baúles repletos de vestuarios de aquellos años. “Buscamos recrear la imagen de esta vedette que inauguró un tiempo de cambio en la escena teatral mexicana”, explica Gabriela Pulido.

Por su parte, las rumberas llegaron a los escenarios mexicanos a partir de los años 40. Eran un tipo de bailarinas dedicadas a los sonidos afrocubanos, vestían olanes, faldas vaporosas y tocados de frutas. Algunas figuras del teatro y el cabaret migraron al cine nacional donde sucedía la Época de Oro de la industria cinematográfica mexicana.

“A partir de esta representación que hicieron las rumberas en el baile, en el que se empieza a ‘soltar más el cuerpo’ y se introducen nuevos ritmos que evocaban a ‘lo tropical’, se comenzó a hablar de una mujer moderna, avanzada para su época, a la vanguardia, de manera que este modo de expresión corporal se convirtió en una bandera para varios sectores de la población femenina”, explicó la investigadora en entrevista para el INAH con motivo de la publicación de su libro Las Rumberas. Cinco ensayos.

Por último la exótica, también bailarina de cabaret, pero de ritmos tahitianos y hawaianos, se identificaba por sus vestuarios estampados con pieles de animales, plumas y tocados orientales. Además de una clara definición a las coreografías con movimiento más atrevidos y altamente eróticos para la época.

Una de sus máximas representantes fue Yolanda Montes Tongolele, “ella representó una suerte de revolución escénica y sexual, así como un símbolo en la cultura popular”. Además provocó, al salir a bailar “muy ligera de ropas”, una polémica entre el “tongolelismo” y la decencia, “con argumentos moralistas de todo tipo, aun entre quienes defendían las representaciones de la bailarina como ejemplo del ingreso de México a las capitales del espectáculo en el mundo”, explica la investigadora en su texto La ciudad del pecado.

Cabe destacar que la exposición Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas, 1920-1960 estará en exhibición hasta marzo de 2019 en la Sala Internacional del museo. Además, en diciembre se llevará a cabo un ciclo de cine especial para acompañar la exposición con obras clave de la Época de Oro del cine nacional.

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