Colima, Colima. 20 de Noviembre de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- A bordo de una locomotora del ferrocarril Guadalajara-Manzanillo, el presidente Porfirio Díaz vino a esta ciudad a finales de 1908, acompañado de un grupo de colaboradores, tras el tendido del tramo de la nueva vía entre Tuxpan y Colima.

Este suceso, con el que se puso en marcha oficialmente la conclusión de la infraestructura ferroviaria entre el puerto colimense y la capital tapatía, despertó hace más de un siglo el interés y la algarabía de diversos sectores de la sociedad colimense, que recibieron con júbilo la visita presidencial y festejaron la entrega de la nueva obra que contribuiría significativamente al transporte de pasajeros y el intercambio comercial entre las dos entidades del occidente del país.

Sin embargo, aunque mucho se ha escrito sobre este suceso, poco se ha dicho sobre los entretelones y conflictos que rodearon la construcción de la vía ferroviaria que, desde entonces, han permanecido ocultos, fuera del alcance de la opinión pública, y que a casi 110 años de ese acontecimiento son investigados por el historiador Servando Ortoll, doctor en sociología histórica por la Universidad de Columbia, en Nueva York, Estados Unidos.

En su conferencia Cuando la ‘Palanca del progreso’ cambió de manos, notas a propósito del tren de Manzanillo a Guadalajara, ofrecida recientemente en las instalaciones del Archivo Histórico del Municipio de Colima (AHMC) en el marco del seminario Colima en el tiempo, de la Sociedad Defensora del Tesoro Artístico de México, Capítulo Colima (Sodetam), el académico detalló ese episodio histórico sin dejar de hacer alusión a la problemática surgida a su alrededor.

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