El Palacio de Bellas Artes vibró con las percusiones de la escocesa Evelyn Glennie y la Orquesta Sinfónica Nacional

CDMX a 23 de Abril de 2018.- La percusionista Evelyn Glennie hizo vibrar las paredes de mármol del Palacio de Bellas Artes con dos conciertos en los que dio muestra de su intensa capacidad para extraer poderosos sonidos de los diferentes instrumentos de percusión. El público le retribuyó su generosidad y talento con aplausos que se prolongaron durante más de cinco minutos.

Todo ello sucedió el pasado fin de semana en la Ciudad de México. El escenario: el Palacio de Bellas Artes; el marco: el programa 6 de la temporada 2018 de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN); el motivo: el 75 aniversario de The Anglo Mexican Foundation y del British Council en México.

Ambos conciertos se recordarán como uno de los eventos más emotivos del año, pues en el escenario convergieron dos músicos que, en diferentes grados, han convivido con la disminución del sentido del oído: la percusionista escocesa Evelyn Glannie y el director huésped francés Sylvain Gasançon.

Las sesiones iniciaron con el Concierto para percusiones, del estadounidense Joseph Schwantner, quien lo escribió entre 1992 y 1994 por encargo de la Filarmónica de Nueva York para celebrar su 150 aniversario. Durante los tres movimientos, la británica no estuvo estática en ningún momento.

Al inicio se instaló al fondo del escenario donde le aguardaba un auténtico arsenal de instrumentos de percusión; ahí dio una muestra del porqué es considerada uno de los músicos más versátiles y sorprendentes de la escena mundial. Y después se movió hacia el frente, en un frenético viaje donde igualmente tundió con sus manos mágicas lo mismo timbales que bongos, marimbas, xilófonos, tambores, tarolas, bombos y platillos, acompañada de la sección de percusiones de la OSN y la mirada atónica del público y músicos de la orquesta.

Después hizo el viaje de regreso con la Pieza de concierto para tambor y orquesta, del compositor islandés Askell Masson. Aquí, a manera de viaje vikingo por furiosos y a ratos apacibles mares, la artista condecorada con la Orden del Imperio Británico hipnotizó al público al ofrecer una muestra de cómo obtener desde “un suspiro” hasta una hecatombe de sonidos de la tarola.

Amor, pasión, misticismo, disciplina o tan solo la alegría de la vida. Esto se vio en el escenario con una artista en paz con ella misma. Luego que el público recuperó el aliento, le ofreció un largo aplauso de más de cinco minutos que la hizo volver al escenario.

El programa 6 de la OSN concluyó con una no menos virtuosa interpretación de la Sinfonía núm. 5 en re mayor, del inglés Ralph Vaughan Williams, escrita en cuatro movimientos.

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